¡Perdona y vivirás!

Gloria a Dios amados hermanos!

Hoy es el día que hizo el Señor, nos gozaremos y alegraremos en él. Oremos:

Padre, gracias por este día. Gracias por la vida, por Tu Amor, por Tu Paz y estabilidad en nuestros corazones. Gracias Señor Jesús por Tu Espíritu Santo Consolador, Consejero, Amigo Fiel. Gracias por la oportunidad de venir esta mañana a Tus Pies para escudriñar Tu Palabra y ser bendecidos por Ti. Perdóname por toda ofensa a Tu corazón en palabras, en acciones, en pensamientos, en disposiciones, en motivaciones, en actitudes y en omisiones. O Señor, lávanos y bendícenos con corazones puros esta mañana. Padre, ponemos a Tus Pies toda carga confiando y descansando en Ti para recibir refrigerio en el nombre de Cristo Jesús. Ilumina nuestros ojos sobre las maravillas de Tu Palabra y háblanos Te suplicamos en el nombre de Cristo Jesús. O Señor, ven a nuestro encuentro y concédenos de encontrarnos conTigo. 

Ven y corrígenos, ven y guíanos. Pon nuestros pies, nuestras mentes en las sendas correctas en el nombre de Cristo Jesús. Padre, derrama Tu Poderosa Gracia y Favor sobre nosotros y los nuestros en el nombre de Cristo Jesús, Amén.

Hoy estaremos meditando en:

Mateo 18:34-35

Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Lo que les traigo hoy puede ser la llave para la liberación de opresiones y cadenas por las cuales han orado mucho tiempo, han orado por ti y quizás incluso fuiste a cursos o hiciste ayunos o leíste muchos libro al respecto. Se trata de una dimensión no sólo sanadora sino también liberadora del perdón. Y no sólo liberadora de ti, en tu vida interior y tu caminar interior sino también en todas las áreas de tu vida. Les sugiero de leer completo el capítulo 18 del Evangelio de Mateo para entrar en contexto. Y como ya saben se trata aquí del perdón. Lo que el Señor quiere que lleves en tu vida hoy como lección es Perdona y vivirás. ¡Comencemos!

Anteriormente en este capítulo, el Señor Jesús implica la efectividad de la oración de un grupo (dos o tres) con el estar de acuerdo verso 19: Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Pero más adelante, precisamente a partir del versículo 23 cuenta otra parábola que lleva el asunto del perdón a otra dimensión. Y es lo siguiente: el que no perdona de todo su corazón el Padre le entregará a los verdugos. ¿Qué es un verdugo? En el diccionario Strong tiene como sinónimo Torturador. Hermanos, el Señor Jesús dijo que el mismo Padre lo hará.Si te sorprende esto, vamos a leer lo que el apóstol Pablo tomó como decisión al respecto de algunos hermanos con actitudes no correctas: de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. 1 Timoteo 1.20. Dios es Justo y no cambia. La resistencia a perdonar a tu hermano te lleva bajo el torturador, y no porque es poderoso sino justamente porque Dios le permite. Y perdonar no es para alguien que no te haya hecho nada malo, ofensivo, doloroso, humillante etc…. Obviamente no tendría sentido la palabra perdonar. Y no se dice que no se aplica si la persona es padre, madre, esposo, esposa, hija, hijo, pastor, líder o cualquier vinculo cercano o de autoridad. Cualquier persona te puede “deber”, usando el verbo en la parábola. Efectivamente la ofensa puede ser que la persona haya hecho una injusticia o te haya faltado algo. Claro que te debe. Claro que es real, verdadero y se siente el impacto de la ofensa porque efectivamente las personas que le debían a este señor incluso lo reconocían aunque no podían restituir. Y no siempre lo reconocen tus “deudores”. O sea lo que intento de comunicar aquí es que independientemente de la verdad, de la Justicia delante de Dios y de los hombres que te hayan hecho daño, las consecuencias de la falta de perdón permanecen las mismas. En este caso, claro que el rey, que entregó a los verdugos este señor que rehusó de perdonar como le fue hecho, sabía que sí, que le debían realmente. Así como Dios sabe y está de acuerdo que te hayan ofendido, faltado y que has sufrido. Sin embargo, las consecuencias de no corresponder al prójimo lo que fue beneficiado, que es la Gracia, pesó más. Y esto hermanos, oro que el Señor nos abra los ojos sobre la Gracia del Señor para con nosotros. Porque varias veces nuestra dureza hacia los otros es porque no tenemos conciencia y convicción de nuestra propia miseria, corrupción y desnudez sin la Gracia del Señor. Quizás nosotros mismos no hemos experimentado este perdón completo, absoluto que el Padre otorga con la Sangre de Cristo Jesús que nos libera. Y si es el caso, toma el tiempo delante del Señor ahora mismo para recibir Su Perdón de manera genuina en tu corazón y en tu vida. Puedes saber más sobre el tema leyendo el libro El Amor y el Perdón de Dios del profesor Zacharias Tanee Fomum. Luego entrega de la misma manera que te fue entregado a ti este Perdón. Y verás como la mano del torturador se alejará de tu salud, de tu mente, de tu corazón, de tus finanzas, de tu vida de santidad. Porque sí varias veces ocurre que las personas que no entregan el perdón regresan a prácticas vergonzosas en sus corazones y en sus vidas sin hallar salida aún sí ora por ellos el pastor más, pero más ungido en el área de sanidad y liberación. La razón es porque Dios mismo los entregó al torturador. Hermanos, Dios nos abra los ojos. Por esto el título de esta meditación del día de hoy es: ¡Perdona y vivirás! Creo en el nombre de Cristo Jesús que sí, desde ahora vas a vivir!

Gracias Señor Jesús por este nuevo día que se levanta en mi vida. Padre, perdóname por tanto endurecimiento para mi propia destrucción tanto tiempo. Gracias por esta palabra que mandas hoy para sanarme, liberarme. Protégela en mi corazón y que sea vida en mi vida. Concédeme de obedecer inmediatamente a esta palabra para que ordenes al torturador de levantar campamento de mi mente, de mi vida, de mi corazón, de mi salud, de mis finanzas, de la vida de mis hijos, de todo lo que me has confiado en el nombre de Cristo Jesús, Amén! Gracias Señor Jesús porque desde hoy entro plenamente en Tu Herencia para mí.

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